Abrigo de los Toros del barranco de las Olivianas



           
  Las pinturas eran conocidas por los vecinos de Tormón, quienes se referían al abrigo con la denominación de “Los Toros” por algunas de las representaciones contenidas en él. En 1926, unos habitantes de la localidad citada comunican la existencia de tales figuras a P. Lorenzo quien, a su vez, lo da a conocer a uno de los mayores expertos en arte rupestre del momento, H. Obermaier (1927). El primer estudio detallado del conjunto será llevado a cabo por el citado investigador y por H. Breuil, publicando sus resultados en 1927. Casi veinte años más tarde, la presencia de M. Almagro en la zona de las estaciones rupestres hará que se retome el estudio del abrigo de las Olivanas, reelaborando los calcos y una nueva ordenación de las representaciones.

Las superposiciones contenidas en este abrigo, junto a la variedad estilística y de dimensiones de algunas representaciones, hacen que esta estación rupestre haya sido objeto de análisis por diversos especialistas con la intención de confeccionar una ordenación cronológica, siquiera relativa, de las propias figuras y estilos (Anati 1957-1960; Beltrán 1968).

Con el estudio de estas pinturas hecho por F. Piñón (1982), se realizaron nuevos calcos que modificarían en parte a los anteriores y que afirma la pérdida de algunas representaciones observadas en los primeros trabajos.

El friso decorado se localiza en la base de una formación de rodeno de grandes dimensiones, esculpida por los agentes erosivos que superan los 10 metros de longitud y los 1,8 de altura. El frontal pintado, orientado al Suroeste, se presenta como un panel plano y homogéneo perfectamente preparado para acoger las representaciones pictóricas.

Calcos (Proyecto ARAM)



Ubicación

Junto a la pista forestal TE-67, a 8,2 km. del cruce con la carretera A-1513. Esta pista es la que pasa por la casa forestal de Ligros (a 1,6 km. del cruce y a 6,6 km del abrigo del Barranco de las Olivianas).