Abrigo de Ceja de Piezarrodilla





Este abrigo fue descubierto en 1924, por H. Breuil y estudiado, en 1927, por éste y por H. Obermaier. Hace unos años, Julián Sáez (guía de los abrigos rupestres de Albarracín) halló una representación pictórica, no vista por los descubridores.

En el yacimiento, se han hallado dos figuras. La primera, situada en la parte izquierda del abrigo, es de reducido tamaño y se ha realizado en pintura roja. Representa a un tosco jabalí. La segunda, conocida desde 1924 y situada en la parte derecha del abrigo, es muy compleja y re-presenta a un bóvido de gran naturalismo, seguramente repintado en tres ocasiones y con distintas tonalidades.

En el abrigo, se ha empleado la tinta plana, completada, en el caso del bóvido, por una fina línea grabada que lo delimita perimetralmente. La figura del bóvido ha sido pintada en tres momentos: en origen, parece que se pintó en color blanco-amarillento (visible actualmente en la cuerna, en el hocico y en la parte del pecho), en un segundo momento, en color blanco-anaranjado (además de delimitarse la figura con un fino grabado) y, finalmente, con empastes negruzcos, ocultando prácticamente los colores anteriores.

Las pinturas son atribuibles al Neolítico (7000-4500 años antes del presente).

Calcos digitales (Proyecto ARAM)


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