Subsede de Dinopolis en Albarracín


Dinópolis inauguró su quinta sede en Albarracín a principios en Julio de 2008. El Liopleurodon, un inmenso reptil marino cuya réplica a tamaño real ha sido colocada en el techo, es uno de los principales protagonistas de este nuevo centro museístico y de ocio, junto a Albarracinites albarraciniensis y Geosaurus, un ammonites y un cocodrilo marino encontrados en la Sierra.


 Denominado Mar Nummus, se trata de un centro paleontológico de Dinópolis que explica los complejos procesos de fosilización y muestra los principales grupos fósiles de animales que poblaron la Sierra de Albarracín, cuando esta región se hallaba cubierta por las aguas marinas durante el periodo Jurásico. En las vitrinas de las instalaciones se exponen fósiles acuáticos (esponjas, braquiópodos, diferentes ammonites, bivalvos, gasterópodos y equinodermos ) que han sido recuperados de diferentes yacimientos de la Sierra de Albarracín.


El corpóreo de Liopleurodon a tamaño real -24 metros de longitud- cubre el tejado de la sede y su abdomen abierto se puede ver desde el interior del Museo. También puede observarse, expuesta en el vestíbulo del recinto, la réplica de un cráneo de una de las especies de este grupo de reptiles encontradas en Europa, concretamente en Rusia.

Otro ejemplar singular expuesto en el museo es Albarracinites albarraciniensis. El primer ejemplar de esta especie de ammonites fue encontrado en el municipio de Albarracín y de ahí que su nombre haga honor a ésta localidad. Estos animales nadadores eran cefalópodos, parientes de los pulpos y los calamares, pero con la peculiaridad de poseer una concha externa como los Nautilus actuales.

No obstante, a mi juicio, la mayor joya de este museo posiblemente sea el cráneo de un cocodrilo marino del Jurásico (Geosaurus) descubierto en Griegos. Se trata de un individuo adulto que sufrió una fractura que cicatrizó en vida. Entre sus rasgos específicos destaca el reducido número de alvéolos dentarios (solo 19) que contrasta con el de otros similares europeos que llegan a tener una treintena.

Las instalaciones de exposición se complementan con un parque infantil situado en las afueras del edificio para hacer más amena la estancia de los más pequeños (o de sus papás).

Por último, hacer mención a que una parte de los fósiles expuestos provienen de la colección privada de Benito Lacasa, Presidente de la Comarca de Albarracín, que la ha cedido para su exposición permanente y al mismo tiempo a sido el impulsor de esta iniciativa.

Un museo de interpretación y ocio que vale la pena visitar. Aquí algunas fotos que, a pesar de no estar permitidas en el recinto, amablemente me dejaron hacer para este reportaje.